Capítulo 4 – Luz al final del túnel (y un extra al final)

¿Te acuerdas de dónde lo dejamos la semana pasada?

Pues bien, ahí estaba yo, cargado de ilusión y con el prototipo en la mano. Primera visita. Mismo ritual: saco la pala, explico la idea, detallo el porqué de cada decisión… y entonces, la respuesta:

Nosotros también estamos trabajando en algo parecido…

¿Perdón?

Seguimos hablando un rato más. Conversación cordial. Café de por medio. Ya casi de despedida, aparece uno de los ingenieros de la marca. Se acerca, echa un vistazo rápido, coge la pala. Su expresión cambia al instante.

Pasa la mano sobre la superficie. La gira. La inspecciona como si hubiera encontrado algo que no esperaba. Dice algo en su idioma, apenas un susurro, y me mira.

Me gusta mucho. Esto podría cambiar la forma de jugar…

Pero… ¿No estabais trabajando en algo parecido?

Si es así, ¿cómo es que al ingeniero le había sorprendido tanto?

Fácil, en lo que estaban trabajando, no tenía nada que ver con lo que había visto en mi proto.

Segunda reunión. Nuevo lugar, nuevas caras. Esta vez todo fluye mejor, hasta que sacan su propio “invento”.

Mira, tenemos algo similar. Te lo enseñamos.

Lo vi. Y fue inmediato.

No es lo mismo, repliqué.

Otras formas. Otros materiales. Otro enfoque. Otro todo.

Bueno sí… puede ser —concedieron.

Pues aclarado.

Todos nos tiramos un triple de vez en cuando…

La tercera reunión fue diferente. Había interés. Del bueno. Genuino. Uno de ellos lo dijo en voz alta:

Esto puede encajar muy bien con algo que queremos lanzar.

Genial.

Pero no.

Nada.

Me fui de nuevo sin cerrar nada.

Otra vez.

Por dentro tenía la sensación de ser ese padre convencido de que su hijo es la leche… pero eso, que solo es la leche para él.

No era la primera vez que me pasaba. Ya me ocurrió con los dampeners.

Y bueno, al final salió bien.

Es complicado convencer a las marcas con algo a medio terminar.

Necesitaba algo más de verdad. Mas real.

Y para ello necesitaba: una fábrica, un aliado.

Alguien capaz de fabricar una pala con esta tecnología.

Alguien que no me dijera “lo vamos viendo”.

Alguien que dijera “vamos”.

Y entonces… apareció Jorge Gómez de la Vega.

Esta semana se celebra una feria muy potente de pádel en Barcelona.
Yo no tengo stand.
No tengo cartel.
No tengo mesa.
Pero tengo algo que no lleva nadie más encima: los últimos prototipos de la pala.

📍 El miércoles estaré por allí, moviéndome entre los stands, charlando, observando, escuchando.

Si me ves, acércate y dímelo:

“He venido a ver la pala”

Y te la enseño. La ves. La tocas.

 Te cuento cómo empezó todo.

🔐 Solo para los valientes. Solo para los curiosos. Solo para los que no se conforman con lo de siempre.

SockOutpadel
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